La temporada 1969-70 será recordada como un momento crucial en la historia de Real Oviedo. Después de años de idas y venidas, el club logró un ascenso que parecía inalcanzable para muchos. Dirigidos por el entrenador Manuel Preciado, los Carbayones mostraron un juego sólido y cohesionado que les permitió superar a sus rivales en la categoría de Segunda División.

El equipo se destacó por su formidable defensa y un ataque que sabía aprovechar las oportunidades. Con jugadores emblemáticos como José Antonio 'Pato' y el delantero Carlos, los Carbayones lograron una racha impresionante que culminó en un emocionante último partido de la temporada. El Estadio Carlos Tartiere se convirtió en un fortín donde la afición alentaba sin cesar, creando un ambiente electrizante que impulsó al equipo hacia el éxito.

El partido decisivo se jugó contra el CD Málaga, donde la victoria aseguraría el ascenso. La tensión era palpable, pero el equipo mantuvo la calma y ejecutó su plan de juego a la perfección. Este ascenso no solo fue un logro deportivo, sino que también unió a la ciudad de Oviedo, que se volcó en apoyo de su equipo. La celebración que siguió fue un testimonio de la profunda conexión entre los Carbayones y su afición.

Este ascenso tuvo un impacto duradero en la historia del club. Real Oviedo se estableció en la Primera División, donde disfrutaría de varias temporadas exitosas, y cimentó su reputación como uno de los clubes más importantes del norte de España. La temporada 1969-70 se convirtió en un símbolo de perseverancia y trabajo en equipo, valores que siguen siendo la esencia de la identidad carbayona hoy en día.