Julián Calero ha salido al paso de cualquier sombra de duda sobre el estado del Real Oviedo. El entrenador azul ha sido contundente en su mensaje de confianza y continuidad de cara al exigente partido de Liga ante la UD Las Palmas este fin de semana en el Carlos Tartiere.

"No voy a dejar que mis jugadores entren en la idea de que estamos mal", declaró Calero en la previa. El técnico fundamenta su postura en los números recientes de la Liga, donde el equipo ha sumado siete puntos de los últimos nueve posibles. Esta racha ha servido para consolidar al Oviedo en la novena posición de la clasificación, con 18 puntos tras once jornadas. "El equipo está bien, lleva siete de nueve y está en progresión", añadió.

Refuerzos y bajas para el choque

La plantilla recibe noticias positivas en el capítulo de lesiones. Estanis Pedrola e Ilyas Chaira, dos piezas ofensivas importantes, ya están recuperados y a disposición del técnico tras sus respectivos problemas físicos. Lo mismo ocurre con Nacho Vidal, que superó sus molestias en la zona púbica, y se espera que Juan Cruz también esté disponible. La reintegración de Carlos Fernández al trabajo con el grupo está cada vez más cerca, aunque Chris sigue fuera por una lesión de larga duración.

Esta mejora en el panorama sanitario llega en un momento clave, dado el déficit goleador que arrastra el equipo. El delantero Carlos Domínguez, máximo anotador esta temporada con cuatro goles, es una de las esperanzas para paliarlo. Calero confía en que la incorporación de José Luis Morales y el trabajo de Víctor Mingo, aún sin marcar, incrementen la aportación ofensiva a corto plazo.

Competencia interna y filosofía

Frente a las críticas tras la eliminación en la primera ronda de la Copa del Rey ante el Numancia, Calero ha optado por proteger a su vestuario, especialmente a los más jóvenes. "¿Cómo voy a acusar a los jóvenes si les tengo un cariño, si he sido yo el que les ha puesto a jugar?", se preguntó retóricamente el entrenador. Su filosofía se basa en la competencia interna y en los motivos estrictamente futbolísticos para realizar cambios, no en presiones externas.

Con un proceso de renovación de la plantilla que ha traído entre 17 y 18 caras nuevas, el técnico ve en los próximos meses una oportunidad. Cree que noviembre y diciembre son vitales para que el conjunto dé un paso adelante en su juego y consolide su fortaleza. El objetivo es mantener la regularidad y acortar los ocho puntos que les separan del líder, el Castellón.

El reto de Las Palmas

El próximo examen es contra un Las Palmas que, pese al reciente cambio de entrenador, mantiene una identidad de juego basada en la posesión y el control. Calero lo define como un rival "construido para estar arriba" y reconoce la dificultad añadida que supone preparar un encuentro ante un equipo con técnico nuevo. El Oviedo, que ha competido de igual a igual con los dos primeros clasificados en sus últimos tres partidos, ganando uno y empatando otro en casa, busca repetir esa actitud.

Tras este compromiso, la agenda lleva al equipo a visitar al Cádiz, colista decimonoveno, el próximo 8 de noviembre. Una oportunidad para seguir sumando en una clasificación que por ahora les sitúa en puestos de promoción. Calero no piensa en cambios por inercia; su plan es claro: confiar en el trabajo hecho y en la evolución de un proyecto que, según sus palabras, va por buen camino.

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